sábado, 27 de diciembre de 2014


Poesia dedicada a mi cuadro "La niña del lago"                  
de mi querido amigo pintor y poeta: André Haro.
Gracias! Me ha gustado mucho.


A esa niña de candidez infinita,

que cruza al azar el campo
magico que existe
entre el paisaje y la artista,
apareció sin más como regalo
a mi vista.


Enmudeció mis pinceles, cruzandose en mi camino.

avecilla perdida que con sus pasitos cortos,
logró entrar en mi lienzo,
quedandose conmigo.


¿Porque?



Pienso que nos premio el destino

A. Haro.

Este cuadro es simplemente maravilloso, me dejó emocionada porque esta niña que camina sola, aparenta tener una madurez por encima de su edad. Una madurez que viene de una vida, que aunque corta, tiene la dimensión de quien pasó a hacerse cargo de si misma.. Su postura indica confianza en si misma. Y los brazos estendidos a lo largo del cuerpo indican ausencia de miedo. Aparenta que está a caminar de una forma calma, observando el jardin y el lago. Ella sabe que la Naturaleza y ella son creacciones con la misma origen, por eso su paso es calmo como el agua del lago, y su silencio quietud como la brisa sobre los àrboles. Es en este momento que esta niña sabe con toda certeza aquello que todos nosotros sabemos pero insistimos en olvidar; que todo lo que está vivo está permanentemente y constantemente ligado a nuesto Creador, atribuindonos una ligación inquebrantable y divina.

Enhorabuena prima por esta obra de arte extraordinária!! Beijinhos
(Critica a mi cuadro de mi prima Connie Costa)